Bitácora
Treinta y un años de operación continua, contados desde la máquina con la que empezó todo.

En 1995, Octavio Paquita abrió un taller de confección en Puno, a 3.800 metros sobre el nivel del mar, junto al Titicaca. Dos máquinas rectas y nada más. El taller se llamaba Bamatex, y durante años cosió para el mercado local antes de tener nombre de marca deportiva.
En 1999 Bama confeccionó la indumentaria del Club Alfonso Ugarte de Puno — la primera prueba documentada de que el taller ya servía a un cliente institucional, no solo a encargos sueltos. Esa foto de plantel sigue siendo, treinta años después, la prueba más honesta de que Bama viste instituciones desde hace décadas.
El taller se trasladó de Puno a Lima, donde sigue operando hoy: corte, costura y acabado bajo el mismo techo. Con el tiempo la marca pasó a llamarse Bama Sportswear y sumó las líneas de workwear, outdoor y lifestyle al catálogo original.
Treinta y un años después de esas dos máquinas rectas, el taller sigue siendo el mismo tipo de negocio: gente cosiendo prendas que otra gente va a usar todos los días. Lo que cambió fue la escala — de un taller familiar en altura a un taller propio en Lima con capacidad para producir por volumen y con MOQ de treinta unidades por modelo.
Siguiente paso
Si algo de lo que leíste aquí aplica a lo que necesitas producir, coordinemos una muestra.
MOQ 30 UND · MUESTRA 7 DÍAS · PRODUCCIÓN 15 DÍAS